Estamos a mediados de mayo y algunos se agobian pensando que ya no llegan a tiempo para la “operación bikini”, es decir, preparar nuestros cuerpos para disfrutar del sol, la playa, la ropa ligera… otros apuran las últimas semanas, agradecen que el buen tiempo tarde en llegar, solo un poco más, que casi llego, especialmente las mujeres, habitualmente más presionadas socialmente por su aspecto físico y su peso.
(Inciso: estoy hablando de los complejos físicos que tenemos, no de problemas de salud relacionados con el físico, la alimentación o el peso).
A veces asociamos la operación bikini al cuidado y la salud. Y pensamos que hacer dieta o ir al gimnasio durante horas y horas es saludable. Otras veces asociamos la operación bikini con la felicidad que nos daría vernos bien físicamente. Pensamos que si conseguimos sacar de nuestras vidas esos michelines, estrías o celulitis, seremos más felices.
Pero yo me pregunto… si nos fuéramos una temporada a una isla desierta, con todas las comodidades, eso sí, que no hace falta sufrir como Tom Hanks en Náufrago…
¿haríamos la operación bikini? La respuesta es NO.
No, porque realmente no lo hacemos por nosotros, sino por los demás. Los complejos aparecen cuando aparece la mirada del otro. Porque lo percibimos como un juez juzgándonos duramente, evaluándonos y opinando sobre nuestra barriga, las caderas o los muslos… cuando realmente los que nos juzgamos con mayor dureza somos nosotros mismos… y cuando seguramente el otro esté como nosotros, acomplejándose más de su físico que fijándose y juzgando el nuestro.
Y entonces me imagino en esa playa solitaria, como Tom Hanks pero con la toalla, la sombrilla, la silla para los que ya tenemos una cierta edad, el refresco o la cervecita… ya he dicho que con todas las comodidades…liberados de las miradas y opiniones ajenas… y me imagino disfrutando del calor, la arena templada por el sol, el agua fresca pero no mucho… y me imagino libre.
¿por qué no somos capaces, este verano, de vivir un poco más como si estuviéramos en esa isla cuando nos pongamos ropa que nos marque las formas o vayamos a la playa o a la piscina? ¿por qué no intentamos sentirnos un poco más libres? ¿por qué no somos un poquito menos autoexigentes y dejamos de juzgarnos y compararnos tanto?